martes, 18 de septiembre de 2007

Entre el Ruido

Un poco en la linea de lo que plantea Ariel, creo que nos debemos cierto tipo de reflexión acerca del estado actual de las cosas. En particular, en analizar ciertas preguntas con respecto al ¿qué hacemos? y en la forma en que las hacemos. No creo que sea un ejercio menor. Preguntas como qué es lo que queremos pedir?, ¿a quien interpelamos? ¿al gobierno? ¿a la "opinión publica"?. Cuales son los elementos que juegan en la disputa? ¿ qué actores intervienen, cuáles son sus intereses? ¿cuáles son nuestros intereses? y, aunque tal vez suene un poco mas dificil, ¿quienes somos nosotros? Y lejos de proponer un debate filosofico, me refiero a pensar en qué "nosotros" estamos hablando cuando lo hacemos. ¿Hablamos de los estudiantes? ¿de los profesores? ¿los no docentes? ¿hablamos de las agrupaciones, las partidarias, las no partidarias, hablamos de los independientes? Si bien no creo que sea definible en este momento, considero importante pensarlo, porque si se quiere encarar un trabajo por una serie de reivindicaciones, estaría piola que en algunas cosas estuvieramos de acuerdo a fin de no disolverse todo en declamaciones cesudas y no tanto. Puntualmente con respecto a la marcha, propongo pensar - en consonancia con lo que planteaba Ariel - cómo se relaciona una marcha con la opinión publica, y con la capacidad de ejercer algún tipo de presión. Y no es un dato menor cómo se presentan en la "gente" las diversas reivindicaciones. Y creo para eso importante pensar en lo que fue ocurriendo los ultimos años con las marchas, piquetes y manifestaciones generales. Si bien la política del gobierno fue la de no reprimir abiertamente (aunque si lo hizo, no siempre reprimió) para presentarse como opción de centro izquierda, la estrategia, pensada o no por el mismmo gobierno, fue pasar las reivindicaciones de la esfera de la politica-publica a la los medios privados. Son las encuestas y los noticieros los que muchas veces manejan la agenda oficial. Y en los medios los piquetes pasaron en pocos años de la seccion de política, de los comentarios de los periodistas-estrellas de las cadenas a ser problemas de tránsito. Es más, en el resumen que se hace hoy, ni siquiera se dice quienes están cortando la calle (y mucho menos el por qué).Lo que hicieron fue, en definitiva, silenciar las protestas con Ruido (algo parecido a la tragedia de la cultura en simmel, para los que la cursaron). Se puede hablar mucho, pero en tanto y en cuanto nadie escuche, las palabras no tienen sentido y como mucho son un sonido mas en el aire. Hay tantas protestas, tantas reivindicaciones, que solo logran cumplir sus objetivos los que
pueden hacer presión de alguna otra manera que la de apelar a la sensibilidad pública, dadas sus condiciones estructurales. No se en qué andara ahora, pero pienso en el caso de los telefonicos hace un par de años como ejemplo.Otra alternativa es la de pertenecer a los que tienen el visto bueno de los medios de comunicacion, además de la capacidad de movilizar recursos (derecha, seguridad, por ejemplo). De cualquier manera, ambas alternativas lo que hacen es salir del ruido, hacerse escuchar (en un sentido amplio del verbo).La pregunta entonces va dirigida a pensar qué dirección es la apropiada en la búsqueda de revivir la educacion universitaria publica. ¿Hay que apuntar a conseguir el favor de la opinión pública? ¿es necesario? Y si lo es, ¿cómo se hace? ¿se hace con marchas que terminan en la seccion de tránsito y que muchas veces obtienen el efecto contrario? No quiero que se me malentienda, no estoy diciendo que una marcha no sirva para nada. En lo absoluto es mi intención decir eso. Pero creo que los métodos de lucha deben responder a objetivos y a preguntas que muchas veces entran en contradicción con los mismos. Si queremos el favor de la gente, deberiamos ver cómo lo conseguimos. La otra posibilidad es que la lucha este planteada como nuestra capacidad de ejercer cierta presión -más practica, digamos- sobre el gobierno. En ese caso sí, la marcha va un poco más en en esa linea con este tipo de objetivo. De lo que dudo es de su efectividad (tanto a corto como a largo plazo). Sería mejor tomar una avenida y no dejarla por una semana, o algo así. Una marcha de 200 personas no ejerce presión. Me encantaría que así fuera, sería todo mucho más simple, pero me parece que las cosas no son así. Las relaciones de fuerza son muy desfavorables y no estamos capitalizando nuestros puntos fuertes. La universidad no es un movimiento social más, o un partido más. Fundamentalmente la facultad de ciencias sociales es la que se dedica a estudiarlos, a estudiar su historia y la política actuales. Nos dedicamos un poco (entre otras cosas) a ver cuales fueron los aciertos y los fracasos de estos movimientos, actores, partidos o etc. Deberíamos aprovechar, aprender y actuar sobre eso en nuestro favor. Necesitamos entender que si bien algunos metodos tuvieron un efecto en algun momento historico, hoy no necesariamente tiene el mismo. Y esto no significa que no tenga ninguno, sino que es diferente, porque el mundo es diferente. Creo que si la idea es de hacer una marcha, debe ser masiva, debe ser expresión de un deseo de la comunidad universitaria y del apoyo de la sociedad en general o al menos de varios sectores: de movimientos sociales, culturales, apoyo de artistas, de intelectuales, etc. No puede ser expresión solamente de una vanguardia. Y para eso es necesario un trabajo más fuerte, más constante y reflexivo. Es mucho mas dificil, pero creo que es la unica manera de salir del ruido y de hablar con fortaleza.

Martin

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